martes, 19 de mayo de 2015

LeiCa (+12)





Al principio todo empezó como un juego, comenzó con un simple "¿A que no te atreves?" 

Primero fue un beso, bueno, si a eso se le podía llamar beso, más bien fue un roce rápido de sus labios, no sé sabe como pasó. Solo sabía que estaban en clase de biología y la retaron a ello, se había negado, pero su compañera lo hizo sin ninguna vergüenza. Pasó el tiempo y pronto se olvidaron de ese incidente, hasta el momento en el que otro compañero les reto a otro beso, de nuevo se había negado, pero de nuevo, la habían besado. Esta vez el beso si se podía llamar beso, sus labios estuvieron juntos unos segundos, pero esta vez al irse a separar, su compañera le dio un suave toque en los labios con la lengua, produciéndole que se sonrojara hasta la eternidad. 

El tiempo paso, pero había nuevos detalles que la hacían dudar e incluso sonrojarse. Empezó a fijarse más en ella, a mirar sus labios y rápidamente apartar la vista. De vez en cuando se pillaba a si misma acariciando sus labios, quitando la mano con rapidez. Su compañera comenzó un día a apretarle el pecho, de broma, normalmente se quejaría, pero con ella solo podía sonrojarse y mirarle sin saber muy bien que hacer.

Entonces el día llego. Ambas solían ir con sus amigas al baño, pero ese día dio la casualidad de que ambas fueron solas, se sonrieron, se saludaron y cada fue a lo suyo, pero a la hora de salir, no podían. Se habían quedado encerradas, se pusieron nerviosas e intentaron llamar a sus amigas para avisarlas, pero allí dentro no había cobertura, así que solo quedaba que la hora pasará y vinieran para la siguiente clase. 

Al principio intentaron conversar, pero no sé conocían mucho y se quedaron rápidamente sin nada de que hablar, quedándose en un silencio incomodo. Respiro hondamente, consiguiendo así valor para preguntarle si se acordaba de aquel beso, ella no le respondió simplemente la miro, para a continuación besarla, poso sus labios contra los de ella durante unos instantes que parecieron minutos o quizás un minuto que fue un instante. Solo supo que sé quedo sin respiración pero que no quería separarse. Al final fue su compañera quien se separó toda roja, la miro a los ojos y la volvió a besar, esta vez lamiendo sus labios, como pidiendo permiso para meter la lengua, como una niña que pide permiso para poder jugar. Quitándole la vergüenza poco a poco abriendo los labios, tocando su lengua tímidamente mientras iba subiendo poco a poco las manos hasta su cintura.

Y sin que se dieran cuenta, el sonido de la campana las despertó de ese pequeño sueño, haciendo que se levantaran del suelo con rapidez, limpiándose las faldas al momento que abrieron la puerta del baño, varias compañeras.

Continuara...


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