Cuando lo leí la primera vez sentí como si todas las miradas del mundo se girarán a verme y dijeran al unísono: Así es ella, igual de insignificante que un insecto.
Me siento como un gusano que pasa toda la vida bajo tierra, sin ojos para ver lo hermoso de su alrededor y con dos corazones. Un corazón aún esta lleno de esperanza por el futuro, por lo que puedo conseguir y dispuesto a darlo todo, pero el otro ha sufrido demasiado, esta agotado y solo quiere descansar eternamente.
El mayor problema es que mi mente ha desconectado del primer corazón, ahora solo siento cansancio, dolor... aun así me esfuerzo, lo intento... con el único resultado del que estoy dañando a las pocas personas que les importo.
Me he pasado de sincera, le he dicho todos los pensamientos que pasan por mi mente, le he expresado todos mis sentimientos y se ha visto abrumado, agobiado, incluso estresado.
No quiero hundirlo, no quiero ser una carga, no quiero...