El corazón le latía con fuerza,
sentía como el fluir de la sangre a través de todo su cuerpo, un agudo pitido
no le permitía escuchar lo que le estaba diciendo la persona que tenía delante,
solo tenía un mensaje claro: Ella ya no era necesaria.
Durante toda su vida sabía que
ese momento iba a llegar, ya que nunca fue una persona querida, los adultos
dirán que eran pensamientos de una chica adolescente y es lo que ella misma
pensó durante mucho tiempo “Su familia no sabe querer, no es culpa tuya”, “Sus
padres no se quieren entre sí, muchos menos la van a querer a ella” pero
entonces nació su hermana pequeña y se demostró que todos sus pensamientos estaban
equivocados.
A su hermana la querían, la amaban y lo peor es que lo demostraban, ya no tenía excusas para creer que era culpa de los demás que fuera ignorada, ahora debía plantearse la idea de que ella fuese el problema, quizás era su manera de hablar, de caminar, de actuar, de pensar, de ser…
Lo único que estaba claro, es que no era suficiente y si no eres suficiente ¿Para que seguir?