sábado, 16 de mayo de 2015

Pobre mujer

 La tristeza me acaricia la mejilla, apartando lágrimas producidas por la soledad. Volando cual pétalo de amapola, libre de ataduras de raíces, siendo acariciada por la luz de la luna, dormida por la suavidad de los rayos de sol. Siempre despierta, rogando y cuidando por el peregrino en busca de Dios. Dios inexistente, como la vida apagada por las mentiras, pero resucitada por la fe de los hombres pecadores. Hombres que aman con dulces mentiras, con falsas promesas y podridas esperanzas. Solo los demonios aman como deben, en el infierno ya están, así que ¿Por qué mentir? Castigados por soltar las verdades, que los ángeles intentan ocultar, con una brillante luz cegadora, fría como el hielo, que solo calienta, cuando te quema. Pobre mujer la que vaya con el hombre pecador, pobre mujer la que vaya con el frío ángel, pobre mujer la que vaya con el honesto demonio. Pobre mujer, quédate con el pétalo de amapola, que con él, te volverás un diente de león, libre cual gota de lluvia, libre cual río que busca su mar,libre como el sol, esperando a su hermosa luna, libre como nunca lo serás, libre como la muerte, así que pobre mujer, salta junto al pétalo de amapolas y muere con él.