miércoles, 8 de enero de 2020

El recuerdo de un pasado

Me acuerdo de mis días cuando era una niña, sobre todos de los mas comunes; cuando tenía clase. Por las mañanas me despertaba mi madre con un beso y mis adormecidos sentidos me despertaban del todo con el olor del desayuno, me levantaba contenta a devorar la deliciosa comida que me habían preparado, después me duchaba con mi asombroso jabón de Hello Kitty, feliz porque pensaba que durante todo el día olería como mi fabuloso jabón. Mi madre se iba preparando para ir a trabajar mientras me ponía la ropa que me habían dejado sobre la cama, me cepillaba los dientes y me mi madre me llevaba al colegio. Allí pasaba un gran día, adoraba ir a clase, siempre aprendía algo nuevo. Cuando estas terminaban quién me recogía era mi padre, quién se marchaba antes de que yo despertase. Era él quien me preparaba la comida a mi madre y a mi, cuando terminaba de comer me volvía a cepillar los dientes y me ponía ha hacer los deberes mientras mi padre lavaba los platos o extendía la ropa. Cuando ambos terminábamos nos íbamos a jugar la parque, recuerdo que siempre intentaba estar en el columpio porque pensaba que en algún momento dado tocaría las nubes. Al ir anocheciendo nos íbamos a casa jugando a las palabras encadenadas encontrándonos con mi madre que volvía del trabajo. Juntos hacíamos la cena comiéndonosla mientras veíamos la tele para terminar el día cepillandome los dientes y yéndome a la cama siendo arropada por ambos.

Después lo estropeé todo creciendo.

Ya nadie me despertaba, ni me preparaba el desayuno, ya no había jabón de Hello Kitty. Ya no había quién me acompañará a clase ni quién me recogierá, nadie preparaba la comida ni una tarde de juegos y mucho menos la cena todos juntos. Ya no encajaban nuestros horarios.

Ni nosotros.