sábado, 6 de junio de 2015

El ultimo adiós

Ultima noche de esperanza, ultimo día sin luz. El cielo llorando por la ultima decisión, la tierra ahogándose por las lágrimas de su amor. El sol salió como siempre, pero oculto detrás de las nubes, sin atreverse a dar la cara al ser cómplice de un ultimo suceso. Las tiendas abrían con lentitud, personas que no querían trabajar, permanecían ajenas a lo que pasaba, pensando solo en ellos. Caminando sin ganas a su propia prisión. Llego tarde, como de costumbre, camino, dando un paso después de otro con calma, con tranquilidad, en el pasillo donde la observaban los otros, riéndose, burlándose de él, como sabiendo, que sus vidas son una mierda y que su única opción es pagarla con él. Entro, solo un paso dentro y quiso darse la vuelta para no volver, saludo con un movimiento de cabeza al conserje, no espero a que se lo devolviese, caminando mas deprisa hacía clase. Llamó a la puerta, fue mirada de todos pero él no miro a nadie, se sentó en su sitio, en silencio, sin sonreír, sin prestar atención, sin hacer nada. Comenzaron las burlas, los continuos golpes en su espalda al lanzarle cosas, pero siguió en silencio, sin decir nada. Así paso el día, el sol aun no se atrevía ha hacer acto de presencia, el cielo seguía llorando al saber que cada vez estaba mas cerca el final, la tierra seguía a esperar a ser ahogada por las lágrimas de su amado. Toco el ultimo timbre que decía que ya podía irse, recogió sus cosas con lentitud, la calma que predecía una tormenta llenaba su alma, llenaría también su corazón si este ya no estuviera lleno de tristeza, rabia quedándose así medio podrido ya. Se fue de allí, caminando con tranquilidad, nunca coge dos veces el mismo camino, pero por suerte, esta vez iba a otro lugar. A lo lejos los árboles comenzaban a ser visibles, su visión consiguió que su corazón saltará a la comba, tiro su mochila por ahí no le dio importancia alguna y corrió, corrió como si lo persiguieran, aunque quizás fuera así, lo perseguía la oscuridad, pero bien sabe uno, es imposible escapar de ella, corrió cada vez mas rápido, le faltaba aire en sus pulmones, estaba ya dentro del bosque, se tropezó, pero se levanto para seguir corriendo... Entonces paro, paro delante de su ultimo adiós, sonrió, respiro hondo y saltó. Dejó que la oscuridad lo atrapase. Dejó todo atrás, tanto tristezas, como alegrías, tanto posibilidades de arrepentimiento, como posibilidades de salvación. Simplemente saltó esperando sonriente, que ese, en verdad, fuese su ultimo adiós. 

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